Al día siguiente, me costó bastante levantarme ya que me pasé toda la noche estudiando para mi examen de física, y es bastante importante. Por una vez, no dejaré el examen en blanco.
-Alma, acuerdate: Fórmula del Newton...-Nada mas levantarme cogí mi hojita con las formulas que tanto odio, pero que si me las aprendo, me pueden salvar del suspenso.
-El examen empieza a las nueve y son las ocho...genial, ya me puedo dar prisa.- Me dije a mi misma susurrando. Bajé las escaleras con sumo cuidado para no despertar a Amanda.
Tenía puesta mi bata y mi pijama del año la pera.
Un resplandor asomaba de la puerta de la cocina. Espero no haberme dejado la luz encendida anoche...¡O a lo mejor es un ladron! Mejor ir con cuidado.
Abrí la puerta poco a poco hasta que ví una figura en frente del frigorífico con algo en la mano.
Me acerqué con cuidado a mi presa, por la espalda y con sigilo. Esto parece un documental del National Geographic. Me paré para asestarle un golpe en todo el cogote...
-¡¡¡WAYA!!!- Grité. La figura se dió la vuelta asustada y con tanta fuerza como la que estaba usando, rompió el brik de leche que llevaba en la mano explotandole en la cara. En ese momento, me percaté de que no era un ladrón, sino que se trataba de Amanda.
Bajé el utensilio, perpleja.
-...ja....ja....¡Jajajajajajajajajajajaja!-Me descojoné de una manera... Me salía la risa tonta.
La ira de Amanda fue aumentando por grados: 1ª grado, 2º.... La he cagado, ahora es cuando salgo corriendo.
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