lunes, 15 de noviembre de 2010

Capitulo 34:

Por fin en casa. El taxi nos dejó a tres casas de distancia pero no nos importaba andar. Necesitábamos que nos diese un poco el aire.
-Siento lo de Tom.-Dijo Amanda rompiendo el silencio.
-No pasa nada, no es tu culpa. A veces tengo un carácter muy fuerte y no lo puedo remediar.-
-Eso es verdad. Desde que te conozco no has cambiado absolutamente nada y eso que te conozco desde hace bastante tiempo.- Amanda y yo parecemos gemelas, como si a ella se la hubiesen llevando a Gran Canaria separándola de mi, pero si así fuese… No, no puede ser porque  Amanda y yo parecemos gemelas, como si a ella se la hubiese llevando a Gran Canaria separándola de mí, pero si así fuese… No, no puede ser porque yo no me parezco en absolutamente nada en el físico y ella tampoco se parece a mí.
-Es verdad. Somos como hermanos. Todo el mundo lo decía ¿Te acuerdas?- Me apetecía recordar buenos momentos.
-¡Si! Me acuerdo de que a veces Fran se nos quedaba mirando en plan: “Esto… Vale…”, cuando decíamos alguna frase o algo a la vez.- Fran. Dios no me acordaba de él. La última vez que le vi fue en la puerta del sol, el dia de año nuevo. Estábamos allí todos los Fans de McFly comiendo nuestras uvitas tan felices. Como añoro esos días. Espero que se repitan pronto aunque cuando se repitan, si es que alguna vez ocurre, me gustaría que fuese con Tom a mi lado. ¡Siempre acabo pensando en el! ¡Joder!
-Tía yo no me acuerdo de casi nadie, y supongo que ellos no se acordaran de nosotras, me apuesto lo que quieras.- Ni nos hemos traído sus números de teléfono ni nada asique va a ser imposible llamarlos o intentar comunicarnos por cualquier canal con ellos.
-Bueno espero que les quede una llama de esperanza dentro de sus corazones, sus LINDOS corazones.- Bueno majo que se le ha ido la cabeza.
-Filosófico canario por lo que veo señorita Amanda.- Le dije imitando a la profesora de Español. Nos empezamos a descojonar vivas y sin darnos cuenta de que estábamos delante de la puerta de nuestra casa.
-E aquí los grandes misterios de la vida, antes estábamos en la calle y ahora de repente como el que no quiere la cosa, estamos en la puerta de nuestra casa. Ole, ole y ole.- Bueno esta niña por lo que veo se ha fumado algo o me lo parece a mí… Ains… pasar tanto tiempo con Dougie la afecta demasiado.
-Tú eres tonta y en tu casa no lo saben maja.-
-Déjame con mis paranoias mentales, caraculo.- Ya empezamos con los motes… en el dia que se me ocurrió llamar a Amanda gnomo, yo estaba tolai perdida.
-Bueno vale Gnomo pero tu sabrás… se lo diré a tu primo… ¡DAVID EL GNOMO! ¡¡¡¡Muahahahahaa!!!!- Se por donde arremeterla, ella hace lo mismo cuando me pilla a mi desprevenida.
-¡Soy un Gnomo, vivo en un árbol! ¡Soy un Gnomo y aquí en el bosque soy feliz, vivo en un árbol!- Cantó Amanda a los cuatro vientos.
-Otra vez la cancioncita del Gnomo no por dios…- Y al decirlo se puso a cantarlo más alto. La madre que la trajo...-No hay quien te calle…
-Jajajaja si hay quien me calle lo que pasa es que como tú te has querido ir de su casa y no me has dejado quedarme con él esta noche… me dijo que tenía una sorpresa… y sus sorpresas son… ¡Ñam!- Me dijo Amanda poniéndome pucheritos.
-Pero si has sido tú la que ha decidido acompañarme para que no haga “ninguna tontería”.- Espero que pille mi tono sarcástico que pocas veces pilla.
-Por compasión…- Me dijo. Estaba buscando las llaves, pero no las encontraba. Busqué en mis bolsillos y recordé que se las avía dado a Tom porque me molestaban en mis bolsillos al sentarme… mierda.
-Pues lo llevamos claro si no tenemos llaves. Las mías las tiene Tom y no es plan de llamarle y decirle oye vente que no podemos entrar en casa.- Le dije. Comenzaban a caer unas gotas, estaba a punto de empezar a llover fuerte.
-Será mejor que nos metamos debajo de algún sitio que nos tape. Esto se está poniendo feo.- En ese momento su móvil se puso a vibrar en su pantalón. Que queréis que os diga pero parecía otra cosa por muy mal que suene.
-¿Si?... Si, está aquí conmigo…claro… no creo que tenga ningún problema. Vale. Chao.- Y cerró la tapa de su móvil para colgar.
-¿Quién era?-Le pregunté con mucha curiosidad.
-Danny. Quiere que te encuentres con él en el parque ahora mismo y no te vayas aunque llueva. Siéntate en el primer banco de la entrada, el que está al lado de la fuente.- Madre para esto me tendré que llevar un GPS.
-¿Y qué quiere?- A ver si no era Danny y era un pederasta…
-Pues no lo sé pero me ha dicho que es de vida o muerte y que como no vallas me ha dicho, y cito, que te arrepentirás de todo.- Me contó intentando imitar la voz de Danny.
-Vale pues voy para allí. Tú si quieres vuelve a casa de los chicos. Te libras por hoy, Gnomo.-
-Jajajaja. Gracias mujer y suerte con lo que tenga que contarte Danny.- Nos despedimos con la mano y nos fuimos cada una por un lado. El parque no es que estuviese muy lejos de allí pero si a unos quince minutos a paso de tortuga. Aceleré para que se me hiciese más corto. Cada vez la lluvia se iba poniendo más fuerte. Hoy al final me calo.
Al rato llegué a las puertas del parque. Allí no había ni un alma. Veremos a ver como esto se a una trampa y me secuestren… todo lo que me pase a mi es culpa de Amanda la Gnomo.

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