miércoles, 1 de diciembre de 2010

Capitulo 38:

Me fui hasta la calle principal y llamé a un taxi que pasaba por allí. Me subí con cuidado de no dejarme las manoletinas en la acera, si, ya me ha pasado y espero que no se vuelva a repetir, por dios que vergüenza. Cerré la puerta y el conductor me miró por el espejito ese que hay ahí arriba, nunca me sale la palabra.
-¿A dónde la llevo?- Me preguntó cansinamente. Como se nota que se quiere ir a su casa.
-¡Ah! Emm… al aeropuerto por favor.- Bajó la mirada y se puso a conducir para llevarme a mi destino. Fue un trayecto corto porque no había tráfico, asique me imagino que solo duró unos veinte minutos o por ahí. Al llegar ahí la impresión que me dio fue en el aire, estaba cargado de contaminación. Estos conductores, ¿Cuándo aprenderán?
Le pague al taxista y se fue echando leches. Bueno majo, pues nada oye vete a tu casita.
Decidida, entre en el aeropuerto y me dirigí a la segunda planta donde estaba la información y todas esas cosas. La ventanilla estaba vacía, ni una cola de nada, no, vacía. Me acerqué y apareció una chica muy mona, rubita y con dos pircings en el labio inferior.
-Hola, bienvenida, ¿en qué puedo ayudarla?- Que simpática, no es de las típicas azafatas de vuelo que son unas antipáticas.
-Hola, pues mire quería informarme de los vuelos de Londres a Madrid, España.- Le dije sin rodeos.
-Claro, un momentito que lo miro en los horarios.- Se fue por una puerta que había a su derecha y al ratito vino con lo que parecía una enciclopedia muy pesada.
-Eso debe de pesar mucho.- Anda que… las cosas que dices alma de dios.
-Jajajaja si, bastante pero ya estoy acostumbrada. Bueno haber el lunes sale uno a las ocho y media de la mañana, hay otro que sale a las dos de la tarde y otro el martes a las siete y media de la mañana.- Madre mía que pronto…
-Vale, pues míreme el precio para el martes a las siete y media.- La de tarea que le estoy dando a la pobre chica…
-Pues serian unas cien libras, ¿tienes carnet d estudiante?- Bueno si, carnet de estudiante…
-Si, pero es de España, no sé si valdrá…-
-Emm… no, creo que no, lo siento. En total se te quedarían en eso, cien libras.- Buff… ¿Y de donde voy a sacar yo cien libras?
-Muchas gracias, vendré mañana a por el billete… ¿Seria tan amable de reservármelo?- Ahora que diga que no y vamos…
-Por supuesto, pero una pregunta… ¿Cuántos años tienes?- Buff menos mal, ha dicho que si.
-Pues dieciséis recién cumplidos, ¿Por qué?- Y ahora dira lo de siempre: aparentas mucho menos.
-Te creía mayor.- Pero bueno, ¿todo el mundo hoy me va a llevar la contraria?
-Emm… ¿gracias?- La verdad esque no sabía que responder en esos momentos.
-Jajajaja de nada. Ha sido un placer informarte.- Que maja la chica.
-Esto… ¿me podrías dar tu nombre para lo del billete?- No pensemos mal…
-Claro, me llamo Mollie.- Además de simpática un nombre bonito, vale, ahora parezco lesbi.
-Vale, encantada, yo soy Alma.- Ya que estamos me hago amiga suya.
-Encantada.-
-Bueno… me voy, gracias.- Madre que tolai.
-De nada, ha sido un placer. Adiós.- Y yo me fui por mi lado y ella desapareció de la ventanilla. Oye, si me hago amiga de ella mejor que mejor, es azafata, lo que conllevan los descuentos en los billetes. Madre que malvada que soy.
Bajé hasta la planta baja y otra vez a pedir un taxi, miré a mis alrededores y me encontré con una tienda de móviles abierta. Quizá sea un buen momento ahora que estoy aquí de comprarme un móvil. Miré en mi bolso y encontré lo que buscaba, mi cartera. En el interior había cuarenta libras, lo suficiente para dejar una señal por el teléfono. Fui a la tienda y encargué mi nuevo móvil. Anda que… también me lo podían regalar… 

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