martes, 9 de noviembre de 2010

Capitulo 31:

 Silencio. Silencio escalofriante en esta habitación sin vida, donde es posible que todos los sueños se apaguen para siempre sino tengo una forma de arreglarlo. He cometido un error, lo sé y lo siento. El amor para mí no tiene edad… bueno, solo a veces cuando veo una gran distancia de edad. No sé porque me he comportado así. Tom no se lo merece. Es bueno conmigo y lo único que hago es joderle la vida, no es justo.
Me levanté con cuidado como si el primer paso fuera el último de mi vida. Mis pies andaban temblorosos, mis ojos acumulaban lagrimas que no soy capaz de expulsar dado a la rabia contenida pero si fuese por la tristeza, estaría ahora en un baño de lagrimas. Me acerqué hasta la puerta y la abrí con cuidado. No había nadie en el pasillo.
-Joder Alma, eres la puta ostia.- Me dije para mí misma en voz alta y en español. Hay cosas de las que prefiero que nadie se entere. Llegué hasta las escaleras y me paré en el primer peldaño. No puedo bajar abajo como si nada y ver la cara apenada de Tom, simplemente, está fuera de mis posibilidades.
Me senté unos cincuenta segundos que se me hicieron eternos. Una bolita pequeña de pelo se removió entre mis piernas maullando.
-Hola, Marvin… ¿Qué tal bonito?- Dije como si pudiese entenderme o al menos comprenderme. Marvin alzó la mirada y me vio entonces se puso a bufarme y salió corriendo hasta el salón.
-Genial, hasta los gatos me odian.-
-No digas eso, cielo.- Me dijo una voz a mis espaldas. Me di la vuelta y apenas pude reconocerla por las grandes bolsas de lagrimas de mis ojos.
-¿Rachel?- Pregunté a la desconocida que había detrás de mí.
-Anda quítate esos lagrimones que ves menos que el ciego del kiosco de al lado.- Si, era Rachel. Como para no saberlo. Se sentó a mi lado y me dio un pañuelo de papel limpio.
-Joder, Reich… la e cagado pero bien. Seguro que me odia y que está abajo llorando y contando que soy una mala persona…- O cosas peores que ni quiero pensar.
-No, tranquila. Se ha ido nada más bajar. Se notaba que estaba de mala ostia.- Empezó a frotar su mano por toda mi espalda haciendo que me relajase.
-Y a todo esto… ¿Cómo es que estabas tú ahí arriba?-
-Pues os oí discutir y gritar y subí corriendo por si acaso os daba por pegaros… Danny insistía que Tom no hace eso pero quería estar segura.- La poli Rachel, licenciada en peleas.
-Cuanto te lo agradezco… he metido la pata pero hasta el fondo… y no sabes cuánto me arrepiento de todo esto.- Le dije. Las lágrimas empezaron a correr por mis mejillas hasta llegar a mis labios. Labios. Los de Tom… los necesito pero no puedo ir a por ellos.
-No hay porque agradecérmelo. Soy tu amiga y estoy aquí en las duras y en las maduras o como quiera que se diga. Tom no puede estar un segundo apartado de ti, tengo a mi bueno de Danny para informarme de estas cosas o sino busca a María y hacemos radio patio.- Bueno majo con lo que me viene esta ahora.
-Rachel… ¿Se te ha vuelto a ir la cabeza?- Y las neuronas se le han dado la vuelta porque esto es muy extraño jajajajajaja.
-Puede ser, ya mi cabeza se pervierte y no piensa en lo que hay que pensar pero a lo que íbamos,  Tom no aguanta ni un solo minuto sin ti por muy fuerte que haya sido la cosa, créeme. No le des más vueltas, ¿vale? –
-Puede que tengas razón pero tengo miedo…- Apoyé mi cabeza en su hombro y empecé a llorar como nunca había hecho nunca. E perdido algo demasiado importante para mí y ahora me arrepiento de todo lo que haya podido pasar en cuanto a Tom. Nunca me lo va a perdonar.
-No tengas miedo, Alma, estas cosas son normales. Es la vida. Venga anda sube el ánimo que nos están esperando abajo… y nunca dejes de sonreír, es lo mejor que te puede dar la vida.- A veces Rachel puede tener cosas bonitas dentro de sí y no tantas gamberradas. Estoy feliz de tenerla a mi lado.

2 comentarios: