sábado, 2 de octubre de 2010
Capitulo 11:
Me desperté, no sé qué hora sería pero ya estaba el sol entrando por las rendijas de mi persiana. Me giré, cogí el despertador y lo miré. No es posible... ¡Entrabamos a las ocho y media de la mañana y eran las ocho y cuarto! Maldito despertador que lo jode siempre todo... Me levanté corriendo y salí disparada hacia la habitación de Amanda. Abrí la puerta y me encontré con una oscuridad inmensa. ¡Como para ver algo aquí si tienes una emergencia! Extendí las manos y fui tocando las cosas que había a mi alrededor para no tropezarme y darme un batacazo. Sentí las cuerdas de las guitarras en mis manos y supe que estaba cerca de la cama porque ella no las perdía de vista. Al fin toqué el suave nórdico y los pies de Amanda. Subí unos centímetros más y me encontré con su brazo estirado.
-Amanda... Amanda...- La zarandeé del brazo para que se despertase pero no había forma. Menuda marmota que estaba hecha. Luego dice de mí. No queda otro remedio que gritar.- ¡Gnomo!- Y pegó un salto de la cama hasta ponerse de pié a mi lado.
-¿Que pasa? ¿Que pasa? Que no me roben las guitarras.- Se creía que yo era un ladrón.
-¡Amanda, escucha!- Pero ella seguía en estado de shock.- ¡Gilipollas despierta de una vez coño!- Paró de moverse. Bueno parece que lo que le hace falta a esta chica son unos buenos gritos acompañados de unos cuantos insultos.
-¿Alma? No veo nada asique quien quiera que seas, sal de mi habitación porque te huelen los pies.- Pero será imbécil...
-A ver Amanda, que llegamos tarde y es nuestro primer día de instituto. Vamos vístete rápido.- Salí corriendo hacia mi habitación y cogí lo primero que vi. Me daba igual si combinaba o no, lo importante era llegar al instituto a tiempo para dar una buena impresión. A los cinco minutos ya estábamos preparadas, cogimos nuestras mochilas, bajamos a la cocina a por algunos panecillos para tomárnoslos por el camino y salimos pitando en dirección donde se supone que habíamos quedado con Rachel.
-Seguro que esta ya se ha ido.- Dijo Amanda.
-Si es maja y eso no creo.- Dije apretando mas el paso. Al doblar la esquina vimos una figura negra en la acera y venía en direccion hacia nosotras con las manos arriba saludando. Debe de ser Rachel.
-¡Aleluya! Pensaba que ya no ibais a aparecer, ¿Os a abducido un ovni o algo de eso?- Pobre chica, debe de haber estado esperando mucho tiempo.
-Que va, alguien se a quedado dormida ¿verdad Amanda?- Jajaja la estaba hachando toda la culpa a ella aunque fuese de las dos.
-¡Mira quien habló! Si no recuerdo mal, no pusiste tu despertador...- Ya esta contraatacando...
-Bueno chicas, dejemoslo. Por cierto.- Empezamos a caminar hacia el instituto.- Se me olvidó comentaros ayer una cosilla de nada... vereis.... teneis que mantener la calma cuando lleguemos al instituto porque en el hay cuatro personas un tanto especiales para muchas adolescentes.- No es posible...
-Rachel, ¿De que hablas?- Preguntó Amanda. Esperemos que no sea lo que estoy pensando.
-Pues vereis, McFly esta en nuestro instituto. Dougie va a 4º, como nosotras, Harry a 2º de Bachillerato, y Danny y Tom a 1º de Bachillerato.- ¡Lo sabia! Menudo curso que nos espera...
-¡¿NO JODAS?!- Amanda empezó a dar saltitos de alegría.
-Si jodo. Estan presentes pero nosotros nos comportamos como si fuesen alumnos normales y corrientes para hacerles sentir que son chicos normales.- Que maja es la gente...
-¡Lo que le voy a hacer yo sentir a Dougie!- Ala la salidorra esta...
Fuimos todo el camino a paso rápido y hablando de las instalaciones del Instituto y cosas asi. Llegamos a las nueve menos veinte y estaba el conserje en la puerta.
-Ese es Fígaro el conserje. Tiene muy mala uva asi que es mejor caerle bien desde el principio.- Fuimos hasta el. Tenía una lista con los nombres de los alumnos.
-Valla, señorita Rachel, ¿Otro dia tarde? esto no puede ser... Pase, su profesor todavía no a llegado.- Ya le tengo asco.
-Bueno nos vemos luego y os enseño todo esto. Adiós.- Y se fue pitando derecha a clase. Nos quedamos todos en silencio.
-¿Y vosotras sois?- Uis que asco me da este tio.
-Alma y Amanda... de 3ºB.- Que valiente por parte de Amanda presentarse asi como el que no quiere la cosa.
-Vuestro profesor ya a llegado. Me temo que teneis que ir a la sala de castigados. Al fondo a la derecha.- Bien, el primer dia y ya estamos castigadas.
Cuando estuvimos bien lejos del cuervo del conserje empezamos a hablar.
-Que miedo da ese hombre por dios...- Es el mismo retrato de un cuervo: cara alagrada, ojos saltones, alto y flacucho.
-Y que razón tienes. Si estuviese aqui Silvermist se pondria a ladrar como cuando ve a las palomas en el parque.- Silvermist, mi perra, estaba obsesionada con los pajaros. Parece que le fascina el mundo de las aves sin comprender nada en absoluto de ellas. Llegamos a la sala de castigados. La luz estaba encendida, parece que hay varias personas ayí dentro.
-Venga abre la puerta.- Le dije a Amanda.
-No me atrevo, ¿Y si sale el hombre del saco y nos secuestra?- De verdad, esta niña a veces puede ser la mar de infantil, no sé como lo hace.
-Anda, entra.- Empujé la puerta y vimos a cuatro chicos sentados en cuatro sillas de hierro verdes. No me podía creer lo que estaban viendo mis ojos. McFly. Entramos en silencio en cuanto la patosa de Amanda se tropezó con algo y cayó al suelo. La carpeta que llevaba en las manos. Dougie se levantó corriendo a ayudarla y los demás se estaban riendo a carcajada suelta. Les miré y se callaron.
-¿Estas bien?- Que hospitalario...
-Si, gracias.- Amanda... jajajaja que pasa con tigo.... jajajaja
-Soy Dougie, pero creo que ya me conoces por la cara que has puesto en la puerta.- Que caballeroso. Los otros se quedaron acojonados por la mirada que les eché. Dougie le trajo una silla a Amanda pero a mí nadie me la trajo. Indignante.
-Gracias.- Si, si, tu da las gracias pero a tu amiga nada, ¿verdad?
-Bueno que yo me la traigo sola de donde quiera que estén.- Me fui en la dirección en la que se fue Dougie a por la silla de Amanda.
-Tranquila, ya te ayudo yo.- Tom se levantó detrás de mí y fue a buscar una silla. Al rato trajo una que parecía más cómoda que la que tenía Amanda. Era una silla de profesores.
-Esto… gracias.- Que mono por favor. Estuvimos toda la hora haciendo tonterías en papeles y eso. Yo me puse a escribirle una carta a mi padre diciéndole todo lo que habíamos hecho en Londres y asegurándole que Silvermist estaría genial aquí con su amigo Casper.
Tocó el timbre y todos nos fuimos hasta nuestras respectivas clases. Por suerte, a Amanda y a mí nos tocó en la misma clase. Supongo que lo hacían para que no estuviésemos solas cada una en una clase sin conocer ni a Peter.
Segunda clase del día: español.
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