Llegamos a casa y llamamos al timbre. Sin respuesta.
-¿Dónde se habrán metido?-Dijo Amanda y volvió a pulsar otra vez el timbre pero seguía sin haber respuesta.
-¿Tienes las llaves a mano?- La dije intentando buscar las mías. Mierda, creo que me las he dejado en casa de los chicos junto con mi ropa. El móvil tampoco le tengo.- Mierda, me lo he dejado todo en casa de los chicos. Por favor dime que las tienes.
-Pues claro que las tengo, nunca salgo de casa sin ellas.- Rebuscó en sus bolsillos y las encontró. Seleccionó la más gorda de todas y abrió la puerta. Al entrar, nos inundó un olor a orégano…Mmm…orégano…. En la puerta del salón había una nota:
“Hola chicas supongo que ya habréis llegado del instituto. Nos hemos ido a Glasgow a visitar un antiguo negocio asique no vendremos hasta la semana que viene y eso implica que tenéis una semana para encargaros de la casa, es decir, tareas de la casa, pasear a los perros etc. No lieis ninguna porque nos enteraremos. Os queremos Silvia y Susana.”
-Esto no es verdad…- Miré a Amanda que tenía una sonrisa amplia en los labios, igual que la mía. No me lo podía creer… la casa para nosotras solas…
-¡Bien! ¡Aleluya! Por fin se fuero. Ahora podremos hacer lo que nos dé la gana, eso sí, con precaución.- Le dije a Amanda para que se enterase de que nada de fiestas ni nada por el estilo. Captó la indirecta enseguida.
-A sus ordenes mi capitán.- Hizo la pose de los marines y se quedó quieta.
-A si me gusta, rompan filas.- Y se fue directa a su habitación. Yo subí detrás de ella.
-Bueno, cuéntame de que habéis estado hablando Tom y tú. Habéis tardado en bajar.- Dijo Amanda desde su habitación. Ya me ha calado.
-Pues nada estuvimos hablando de que su habitación es preciosa y cosas por el estilo.- Le conté. Encendí el ordenador y me fui directa al Messenger.
-Bueno yo le he pedido a Dougie sus Messenger para poder hablar con ellos no solo en el horario escolar.- Que tía, esta ya se lo monta todo. Como Juan Palomo: Yo me lo guiso, yo me lo como.
-Ala, dame el de Tom anda, que nos hemos quedado a medias hablando.- Le puse ojos de corderito.
-Bueno, vale pero que sepas que no te lo doy por qué me mires así, te lo doy porque me das pena y no has podido conseguirla tu sola.- Te digo yo que ha sido por los ojitos. Siempre funciona.
Amanda me pasó un papel con el correo de Tom. Estaba conectado. Abrí una conversación:
-Hola.-
-¡Alma! ¿As llegado seca a tu casa?-
-Pues claro que sí, ya estaba medio escampado.-
-Oye, por lo que ha pasado en mi habitación… no te ralles. Siento haberte incomodado, no era mi intención.- Ay pobre, se cree que lo que a hecho está mal.
-No, tranquilo. Me hubiese gustado llegar hasta el final… Qué pena que nos interrumpiese Martha…-
-Si, una pena… ¿Puedo pasarte a recoger para ir a la fiesta?-
-Claro, ¿A qué hora es?-
-Pues…dentro de una hora… asique me voy a vestirme. Son las nueve… a y media bajo a buscarte, ¿Vale?
-Perfecto.-
-Asta luego, princesa… Besos, Te quiero.- Ains…. Pero que monada de chico…
-Adiós, Tom. Besos. Y yo a ti.- Parece que ya somos pareja…. A esto le llamo yo amor a primera vista. A primera vista real. Apague el ordenador y me fui a la habitación de Amanda.
-¿Qué te vas a poner?- La pregunté. Fui hasta su armario y miré su ropa. Casi toda de diario pero luego me di cuenta de que tenía un vestido precioso violeta que llega aproximadamente hasta la rodilla.- ¡Este! Tienes que ponerte este.- Se lo tiré y ella le hizo ascos.
-Uy, no que hace mucho escote.- Lo tiró a la cama y volvió a la pantalla del ordenador.
-Venga anda… pruébatelo, seguro que te queda monísimo. Conjunta con los zapatos de tacón que usaste para la comunión de tu primo.- Unos zapatos con tacón de vértigo preciosísimos.
-Venga vale, solo para que te calles.- Entró en el baño y al rato salió. Madre mía, estaba guapísima. Seguro que en cuanto la viese Doug se iba a quedar pasmadito.
-¡Señoras y señores la reina del baile!- Para que luego se queje de que nada le queda bien.
-Calla. Me lo pongo si tú te pones el negro y amarillo.- Ay por dios… ese vestido no.
-Puf… -Piensa en Tom.- Venga vale. Pero porque me lo dices tú que si no…- Me fui a la habitación y me puse el vestido, me peiné, me lavé, me peiné y me puse los zapatos y accesorios. Amanda izo lo mismo.
-¿A qué hora te vas tú?- Me preguntó. Miré el reloj, quedaban cinco minutos para y media.
-Pues a y media, ¿Y tú?- La pregunté.
-Pues a menos cuarto. Aprovecharé para sacar a Casper ahora, ¿Quieres que saque también a Silvermist?- Que servicial se nos ha puesto.
-Pues claro, si haces el favor.- Cogió las correas y se fue hacia el patio. Me asomé por la ventana para espiarla, como hacia ella cuando estábamos en España. Ató a los perros y se fue camino adelante. Un coche negro paró en medio de la calle y vi bajarse primero a Dougie y después a Tom. Dougie fue directo a Amanda y la dio un susto por la espalda y la entregó una rosa. Uy estos dos… poco van a durar sin besarse. Se oyó el timbre de la puerta. Este tiene que ser Tom seguro. Me quité los tacones y bajé corriendo por las escaleras. Abrí la puerta y me lo encontré allí plantado con una rosa en mano.
-Hola, Alma. ¿Estás lista?- Me preguntó.
-Si, espera que me ponga los zapatos…- Me bajé y me puse los zapatos.- Ahora si, lista.
-Esto es para ti.- Me dio la rosa. Le había quitado las espinas.
-Dios, Tom. Qué bonita. Muchas gracias.- Me alcé y le día un beso en la mejilla.
-Bueno, vámonos.- Me tendió el brazo y yo me agarré de él. Dougie y Amanda estaban haciendo el cabra por ahí. Nos subimos al coche y nos gritaron un “asta luego”. Creo que esta noche va a ser la mejor para Amanda y para mí.
-¿As alquilado un coche solo para nosotros dos?- le dije. Este es capaz y todo por impresionarme a mí.
-Este que va a alquilar.- Dijo una vocecilla en la parte delantera del coche.
-¿Danny?- pregunté extrañada. Se bajó la ventanilla-separador y vimos a Danny con un traje muy elegante, que guapo estaba.
-Hola, nena. Sí, soy vuestro chofer esta noche.- Empezó a tocar la bocina del coche como si estuviera poseso.
-¡Danny! ¡Estate quieto ya!- Había alguien en el asiento del copiloto. Una chica con el pelo cortó y liso.
-¿Rachel?- No la reconocía bien pero estaba segura.
-La misma, una suerte que me dejasen salir después de la que hemos montado en el el despacho del director.- Si, era ella. No me acordaba de que antes salieron corriendo como locos Danny y ella.
-¿Qué habéis hecho esta vez?- Pregunté. Algo gordo seguro.
-Pues que cogimos las tarántulas del laboratorio de química y biología y las colamos por el conducto del aire.- Me puse la mano en la boca para contener la risa. Tom se empezó a descojonar a grito pelado.
-Tom, tío que te va a dar algo.- Dijo Danny mirando por el espejo ese que hay arriba. Tom abrió la ventanilla para airearse un poco y entró el sonido de la música que había en el instituto.- Ya hemos llegado.
Aparcó en primera fila y le abrió la puerta a Rachel. Yo abrí la mía.
-Trae, deja que te ayude.- Dijo Tom dándome la mano para hacer impulso.
¡Que empiece la fiesta!- Gritó Danny. Se puso a gritar como loco. Madre como está este…
Fuimos hasta la puerta principal y me quedé parada. Danny y Rachel entraron armando jaleo.
-¿Te pasa algo?- Me preguntó Tom. Tenía el rostro preocupado. Lo último que quiero es preocuparle porque es un buen amigo. Ala, ya empieza la paranoia mental de todas las noches.
-No, nada. Esque prefiero quedarme aquí afuera un rato…- En estos momentos necesito a Amanda. Ella me comprende. No puedo entrar ahí, me da fobia ir a bailes y cosas así. No lo soporto, desde que a los tres años me caí haciendo una exhibición de baile.
-Me quedo contigo, si quieres.- Me ofreció Tom. La verdad es que necesitaba a alguien con quien hablar. Asentí y nos sentamos en un banco que había al lado.
-Cualquier cosa que necesites hablar, me lo puedes contar a mi.- Le conté la historia que me pasó cuando era niña.
-Y no te rías que te veo las intenciones.- Le señalé con el dedo.
-¡Jajajajaja! Ay, lo siento pero no puedo evitarlo.- Se le caían hasta las lagrimas de la risa que llevaba encima.
-La verdad es que algo de gracia sí que tiene pero no tanta como para llorar.- Ay por dios si parece que esta meando por los ojos. Al rato se calmó y volvió a la normalidad.
-¿Te sientes mejor?-
-Si, gracias por escucharme y reírte.- Si Esque…la gente no tiene modales.
-Es un placer. Bueno, cambiando de tema… ¿Sabes? Creo que deberías decirle a Amanda que Dougie está que no caga con ella. A todas horas habla de ella.- Vamos, en otras palabras que Dougie está coladito por ella. Anda que si se enterase de que ella también… nos montan una orgia en cualquier momento.
-Seguro que le alegra saberlo. A ella también le pasa lo mismo. Creo que en su cabeza solo existe la palabra Dougie.- Como si no la conociese… la palabra Dougie y otras más verdes.
-¿Y a ti que palabra te ronda por la cabeza?- Este no para de lanzar indirectas. Se lo voy a poner difícil.
-Pues muchas a la vez.- Le contesté. No va a hacerse conmigo tan fácilmente.
-Ponme un ejemplo.- Joder como hace hincapié.
-Pues… por ejemplo la palabra exámenes, amigos… Danny, Dougie, Harry, McFly, Rachel, Amanda… Casper, Silvermist… No sé, cosas así.- ¿Cómo te quedas? ¡MUERTA!
-¡Oh! ¿Y en mi no piensas? Esta te la guardo…- Jajajaja.
-Jajajaja si que pienso en ti, solo que en último lugar.- Estoy tirándome todo el día pensando en Tom.
-Eres más mala…- Si, mas mala que el diablo si te parece.
-Jajajaja bueno, ¿Y si te dijese que no paro de pensar en ti?- ¿Me está entrando la vena sensible o me lo parece a mí?
-Pues encantado de la vida. Y también te cogería de la mano, te levantaría como estoy haciendo ahora, te cogería por la cintura, te atraería hasta mi y te acariciaría la cara muy suavemente.- Cerré los ojos y me acerqué a él. Noté sus labios en los míos con suaves roces pero luego su beso se hizo intenso. Bajó su mano hasta mi cintura y yo me agarré a su cuello. Sus labios eran dulces y cálidos… me sentía como en el paraíso. Oímos unos silbidos y nos separamos. Danny y Rachel estaban mirando nuestra escenita. Serán capullos…
-¡Vamos ya Tom! ¡Que dejas seca a la pobre chica!- Dijo Danny. Que payaso estaba hecho.
-Danny tu siempre estas estropeando los momentos bonitos…- Rachel acaba de lanzar una indirecta muy indirecta si me atrevo a añadir.
-Esque no tengo momentos bonitos en mi vida.- Danny le arqueó las cejas a Rachel. La miré y ella asintió. Un coche llegó y aparcó a nuestro lado. De la puerta derecha salió Amanda y de la izquierda salió Dougie.
-Que si, cariño. Lo que tú digas. ¿Entramos ya o nos quedamos a mirar las musarañas?- Pues si que te aburres hija mía… nos aveis cortado el rollo majosos.
-Venga vale, habrá que mover el esqueleto ¿No?- Dijo Amanda. Eso dices siempre pero luego no lo cumples. Entramos y nos pusimos a bailar. Rachel, Amanda y yo bailamos por nuestra cuenta. Los chicos formaron un corro y hablaron de cosas, no sé de qué.
-¿Sabéis donde está María?- Coño, no me acordaba de ella. A ver que veo en mi bola de cristal… esta se está liando con Harry seguro. La bola nunca miente.
-Pues no tengo ni la menor idea…- Miré para el corro de los chicos, concretamente miré a Tom y él se dio cuenta de que le estaba mirando. Le sonreí y él me sonrió y me hizo uno de sus guiños de ojo.
-¿Nos tienes que contar algo, Alma?- Dijo Amanda. Joder, no se lo puedo ocultar eternamente…
-Pues… la verdad es que si… Rachel sabe lo que ha pasado pero ya veo que tu no habías llegado a tiempo.- Comencé.
-Al grano.- Coño que exigente está esta hoy.
-Pues que no me atrevía a entrar aquí por lo que me pasó de pequeña en una exhibición, tu ya lo sabes, entonces nos sentamos Tom y yo en un banco y él me estaba dando bola pero yo se lo hice difícil… el caso que al final acabamos besándonos y como no, Danny nos interrumpió.- Si ese beso hubiese llegado a mas, me arrepentiría mucho.
-¡¿NO ME JODAS?!- Si te jodo hija, si. Es muy increíble, lo sé… solo le conozco desde las nueve menos veinte y son las... diez y media… y eso hacen dieciséis horas más o menos.
-Lo sé, es muy precipitado… ¿E hecho mal?- En este momento se me estaba viniendo la canción de Room on the 3rd Floor y no sé por qué… Como están las cabezas Manolo, no te lo imaginas.
-¡Eres idiota! Nunca digas que has hecho algo mal y menos con Tom que es el chico más dulce, simpático y no sigo diciendo palabras porque me tiraría aquí la vida entera diciendo cosas positivas de él. A demás, hacéis una bonita pareja.- Ya está Rachel poniéndose sentimental. La verdad es que nunca me había planteado estar con Tom. Sería como un sueño hecho realidad.
-¿Qué creéis que debería hacer? Sí, soy cortita. Ya lo sabemos todo el mundo.- Es que si no las aviso se me ponen a decir que tengo retraso o algo así.
-Pues creo que deberías ir hacia él y decirle las cosas… o si prefieres, para sentirte más cómoda, le podría decir yo a Dougie que hablase con Tom para que te diga lo que siente. Y si sentís lo mismo pues genial.- Me dijo Amanda. Ella sí que me comprende. Siempre piensa antes en las personas que en ella misma. Es una gran amiga.
-Pues si no es gran molestia, Amanda, se lo podrías decir a Dougie.- Lo prefiero antes de ir yo. Con lo vergonzosa que soy, lo que me faltaba.
-No te preocupes, yo me encargo.- A si me gusta.
-Por cierto, ¿Qué te traes entre manos con Dougie?- Ya decía yo que Rachel no había abierto la boca para pedir cotilleos.
-¿Yo? Nada mujer, ¿Es que no puedo estar cerca de un chico?- Que si Amanda, que no somos tontas.
-Ya, claro… lo que tu digas, pero que sepas que te voy a estar vigilando como he estado vigilando a Tom y a Alma.- Dijo Rachel. Para policía secreta que va. Ya la veo yo con su walki por las calles de Londres y de incognito. Esto va a ser bueno.
-Tía, das miedo.- Le dije. ¡A ver si nos va a espiar mientras estamos en el baño!
-Mejor, así no se me acercan las personas indeseadas.- Lo dijo Gritando mientras pasaban Jennifer y sus perritos falderos.
-Te he oído rata de cloaca.- Bueno… ya empezamos.
-Mira, no empieces tocándome los cojones que porque si te has dado por aludida no es mi culpa.- Esto se vuelve a calentar.
-Bueno, ya vale chicas. No le hagas caso Rachel, es una pérdida de tiempo. ¿No ves que la chica está necesitada y lo único que hace es joder?- Le dije. Como a Rachel se le hinche su vena de karate lo llevamos claro.
-Puede que tengas razón. Largaros de aquí.- Les espetó Rachel. Las pijitas la obedecieron. Estaban acojonaditas.
-Lo último que necesitas es meterte en mas líos, porque te recuerdo que hoy has estado a puntito de no venir a esta fiesta.- Ya nos tenemos que poner serios porque esto no puede seguir así.- Y lo siento por hablarte así como si fuese su madre pero es que nunca he tenido amigas como vosotras y no quiero que la cagueis.- Les dije. Estaba a punto de comenzar a llorar.
-Vale, tranquila Alma que nunca nos vas a perder.- Amanda y Rachel me abrazaron y comencé a llorar.
-Sois lo más importante que he tenido, de verdad y aunque a ti te conozca de hace un dia te e cogido cariño. Y a ti Amanda…. Eres como una hermana para mí y tú lo sabes.- La tres rompimos a llorar desconsoladamente. Sí, me he puesto melancólica.
-Bueno, ya basta. No agüemos la fiesta.- Dijo Rachel.
-Tienes razón. Hemos venido a esta fiesta para divertirnos y eso es lo que vamos a hacer.- Y nos pusimos las tres a bailar.
jajajaj ¡¡ como mola , y estas pijas de mierda me caen cada vez peor , asi . un ostiazo bn dado no los hari nada mal ¡¡ XD jaja bss , sigue escribiendo ¡¡¡ TKM ¡¡
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